La belleza DEBERÍA ser real…

Sábado por la mañana. Reviso la prensa y llama mi atención la nueva campaña de DOVE. Reconozco que han conseguido que sus teasers despierten, año tras año, mi interés por ver enterito ese vídeo de campaña. En esta ocasión, directamente relacionado con la autoestima femenina y la percepción errónea que la presión social hace que tengamos de nosostras mismas.

El problema viene cuando esta campaña coincide con los “especiales cuerpo”, “operación bikini” o “culo perfecto” de la mayoría de cabeceras femeninas que todas, casi sin excepción, vamos -como lobas tras corderos- a comprar al kiosko. Casi con seguridad, y para reparar tanta falsedad, esas mismas cabeceras dedicarán en algún momento un número “especial” a tallas grandes o a mujeres sin photoshop para que los periodistas no repliquemos sus acciones.

Los intentos de DOVE y de su equipo de marketing no están nada mal pero ¿sirven de algo?

¿Esta campaña ha calado eficientemente en alguna mujer o todas queremos estos cuerpos que nos muestra la revista ELLE?

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Tan bello como IRREAL. El problema es el CINISMO y la HIPOCRESÍA con la que los medios de prensa femenina nos están tratando. Miranda Kerr es una mujer bella, de 1.80 m y 55 kilos pero no es como la vemos aquí y no debemos presionarnos por luchar por ese canon de belleza.

Y hablando de modelos australianas, hace unas semanas que la ex-editora de Vogue Australia Kirstie Clements presentaba su libro The Vogue Factor, en él nos cuenta anédotas relacionadas con sus 15 años en el cargo y entre ellas una que ha dado la vuelta al mundo:  las modelos se someten a dietas extremas para lograr el “delgado tipo París”, llegando incluso a comer pañuelos de papel para saciarse.

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Recuerdo, hace ya un año, cuando dejé de fumar y llegué a los 70 kilos, yo que era filiforme en la adolescencia y me hinchaba a comer para engordar. No me apetecía ni salir de casa, autoestima por el suelo, ropa que no entra y fotografías en las que no quieres ni verte. La suerte de tener un fotógrafo en tu vida es que puede convertir esa imagen REAL de ti misma -y que tan poco te gusta- en una IRREAL pero que estarás orgullosa de mostrar al mundo. Sí señoras, cuando pasamos por un mal momento el retoque de San Photoshop te devuelve la sonrisa pero entonces descubres que los demás no perciben todos esos defectos que tú has querido enmascarar y un buen día te despojas de tus complejos y también del photoshop.

Por qué no nos metemos en la cabeza de una vez que en el mundo existen infinitos prototipos de belleza, depende de los ojos que admiren esa belleza. Por eso me gusta lo de “la belleza es un estado de ánimo“. Después de un año he vuelto a mi peso pero si no lo hubiera conseguido no volvería a permitir que ningún medio me presione hasta llevarme al extremo de avergonzarme por estar más gorda que las mujeres que llenan sus páginas.

Digamos NO al cinismo de los medios, a las imágenes FALSEADAS, a que sigan engañándonos con mujeres que parecen barbies, como este otro caso de Vanessa Lorenzo, curiosamente también en el número de Mayo de ELLE.

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Precisamente he coincidido con ella esta semana y puedo aseguraros, y creo que otras compañeras corroborarían mi información, que nada tiene que ver con esta imagen. ¿Está fantástica tras su maternidad? Sí, pero igual que lo puedes estar tú, o ella o la vecina de enfrente si eres delgadísima y te cuidas/cuidan como a una celebrity. Pero seguramente tú no tendrás ni tiempo de peinarte, ni de ir a fiestas, ni tampoco de dedicar tres horas al día a gimnasios y tratamientos de belleza. Entonces ¿Es este un estereotipo de belleza a seguir?

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Digamos NO y exijamos un poco de sinceridad y una dosis justa de frivolidad cuando se habla de NOSOTRAS. La industria de la moda no cambiará y un día, como decía mi querida Mayte de la Iglesia recientemente en su facebook, se sientan en una mesa para luchar contra la anorexia y la bulimia, y al día siguiente llaman a un booker exigiendo mujeres de 1,80 y talla 34.

Un estudio asegura que el 60% de las mujeres se presionan para estar mucho más guapas de lo que se ven y que un 84% relaciona la belleza con el sentirse queridas.

¿No os parece que va siendo hora de querernos más a nosotras mismas?

 

 

 

 

 

 

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