Zapatillas Pompeii, el éxito de una comunidad en las redes sociales

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En menos de dos años, cuatro jóvenes han conseguido crear una empresa de casi 30 personas con poca inversión en marketing online

No saber nada sobre el sector de la moda y facturar 500.000 euros en su primer año de vida es uno de los datos que demuestran que Pompeii ha sabido captar la atención de los consumidores. Que en su segundo año vayan a tener una facturación de 2.000.000 de euros ratifica que no se trata de algo fugaz. Esta firma de zapatillas fue creada por cuatro jóvenes universitarios a los que les faltaba algo. Ese algo, ha acabado siendo una compañía que ahora cuenta con casi 30 trabajadores. ¿Y cómo lo han conseguido?

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Jaime Garrastazu -a la izquierda- junto al resto de fundadores de Pompeii

 

Tuve la ocasión de hablar con Jaime Garrastazu, de 24 años -22 cuando empezó esta aventura-. Él es uno de los cuatro fundadores, el resto son Nacho Vidri y Cosme Bergareche de 24 años, y Jorge Vidri de 22. Cuenta como su primer paso fue buscar en Google dónde se fabricaban los zapatos. “En Elche”, les dijo el buscador. A partir de ahí empezó este trayecto en el que ha habido muchos momentos duros, como cuando llamaban a las empresas de la ciudad alicantina y no les hacían caso.

“Al final conseguimos cuadrar ocho reuniones allí y preparamos una presentación como las que hacíamos en el colegio. Nos pusimos el traje para aparentar más mayores y conseguimos que una de ellas apostara por nosotros”, cuenta Jaime. Lo que no se esperaban era que los gastos previos a la fabricación fueran tan altos.

“Conseguimos reunir 18.000 euros, pero 12.000 se nos fueron en inmobilizado, es decir en cosas que luego no se podrían vender. Así que solo nos quedó dinero para crear 350 zapatillas, y decidimos hacer 349. Las numeramos en el lateral de forma que cada zapatilla fuera única y que cuando se acabasen cada modelo no se volviera a hacer. Hicimos tres colores y dividimos esas 349 en tres grupos”, añade el co-fundador de Pompeii.

We’re Gonna Fly. No Doubt. Tomorrow. #pompeiireturns

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Sin dinero para comunicación y marqueting, a estos jóvenes emprendedores se les ocurrió recurrir a las redes sociales. Y fue un auténtico acierto. “Empezamos a crear expectativa en redes mostrando poco a poco la colección. Encontramos una pop up en la que íbamos a vender durante un fin de semana y lo anunciamos con un “Si queréis una de nuestras zapatillas solo tendréis tres días para comprarlas”, explica Garrastazu.

El día antes de empezar la pop up ya tenían más de 4.000 seguidores y en dos días de venta se les acabaron las zapatillas. “Había mucha más gente que las quería que las que teníamos nosotros para dar”, asegura el joven. Probaron lo mismo en Barcelona y funcionó. El siguiente paso fue trasladar este fenómeno a donde había nacido, al entorno online. “Hicimos una página web en la que solo se podía comprar durante dos días. Conseguimos 600 pedidos”, detalla Jaime. Llegó el momento de decidir entre sus trabajos y otras dedicaciones o Pompeii.

“Tras vender más de 4.000 zapatillas llegamos a unas conclusión, queríamos crear una gran compañía”, sentencia el co-fundador. “Y en eso estamos trabajando, queremos buscar nuestro ADN y construir marca con ello. Centrarnos en las zapatillas –aunque también han lanzado alguna colección de ropa- y establecer una buena estructura de equipo”, añade. Por ahora saben que son “jóvenes, frescos e innovadores” y están creando una compañía “totalmente digital y completamente transparente”.

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Desde luego, esa transparencia a través de las redes sociales ha sido una de las claves de su éxito. Mostrarse tal y como son, con sus éxitos y sus errores sin pinceladas, les humaniza. Y también su política de devoluciones: el cliente tiene 365 días para devolver el producto si no está satisfecho. ¿Os sale a cuenta? “Sí, realmente el porcentaje de gente que devuelve las zapatillas después de haberlas usado es tan pequeño que el valor diferencial que aporta es grande. Es mejor que te la cuelen dos jetas que a ofrecer un servicio peor porque existan esos jetas”, remarca Jaime Garrastazu.

Y tras esta explicación de cómo se crea una empresa con éxito, ¿alguien sabe qué tienen de especial estas zapatillas? Fabrican pocas unidades de cada modelo, eso quiere decir que si no te das prisa en comprarlas te puedes quedar sin. Una buena manera de seguir con esa expectación con la que iniciaron su andadura en este sector. ¿Y vuestros clientes qué dicen? “Son personas que buscan una zapatilla que tanto se la puede poner alguien con cierto rollo como una persona clásica y más bien pija que quiere ir un poco más sport. Además, estos están dispuestos a gastarse entre 50 y 60 euros, y confían en las compañías digitales”, define Jaime.

Esto se traduce en personas de entre 25 y 45 años, un 60% hombres y un 40% mujeres. Y un dato a tener en cuenta, quien consume en Pompeii, repite. “Tenemos una recurrencia alta por la rotación de producto, el precio y el valor de marca”, dice el madrileño.

You Know We Like’ SurPRIZE. Should Run Gals. #90skid #pompeiibrand Una foto publicada por POMPEII (@pompeiibrand) el

Pompeii y las influencers

Pompeii tiene Instagram, Twitter y Facebook. Precisamente la primera es la que más seguidores acumula, ahora mismo sobre los 85K. En Facebook están por los 50K. ¿Y cómo han conseguido estos números? “Hemos sabido crear una comunidad creando esa expectación. Toda nuestra inversión en marketing la hacemos a través de plataformas como Facebook Adds, pero no gastamos dinero en los anuncios de lanzamientos, lo hacemos una vez han salido y ya se puede comprar. Pero toda la expectación previa es totalmente orgánico”, revela Garrastazu.

Han trabajado con influencers y aunque respetan su trabajo, por ahora ninguna les ha dado grandes beneficios. Lo que sí tiene claro es que “es un sector que se está profesionalizando pero muy pocas son profesionales en cuanto a decirte qué puedes esperar tú como marca de ellas. Es decir, en esta foto voy a tener tantos likes que esto se te va a traducir en tantos seguidores y compras… No hay métricas, solo hay imagen. Nosotros necesitamos saber cuál va a ser el rendimiento económico, para qué es, por qué es, qué puedo esperar…”, aclara.

Lo importante para ellos es mantener activa su comunidad. “Qué más te da tener 400.000 seguidores si no te comentan, no te dan likes… Nuestro crecimiento es orgánico y todo es real”, remarca Jaime. “Ahora toca definir nuestro ADN y salir al extranjero para crear una gran marca”, concluye. De momento, ya han vendido en Francia, Inglaterra, Alemania e Italia, sin haber hecho ninguna incursión en dichos países, solo por su repercusión en las redes sociales.

Por Andrea Vázquez Creus

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